Cómo definir las Sumas Aseguradas en tu Seguro Empresarial (y evitar el infraseguro)
- 23 sept 2019
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 6 abr
Una de las decisiones más importantes —y más subestimadas— al contratar un seguro empresarial es la definición de las sumas aseguradas.
Un error en este punto puede provocar que, en caso de siniestro, la indemnización sea insuficiente… incluso cuando la empresa cuenta con seguro.
Por ello, entender cómo establecer correctamente estos valores es fundamental para garantizar una protección adecuada.

¿Qué son las sumas aseguradas en un Seguro Empresarial?
En la mayoría de los seguros de daños, el asegurado tiene la obligación de declarar el valor de sus bienes, el cual se incorpora en la póliza como suma asegurada.
Solicitar un avalúo para cada activo haría inviable la contratación para muchas empresas, por lo que las aseguradoras aceptan estos valores bajo el principio de buena fe.
Sin embargo, es importante considerar que:
La revisión de estos valores se realiza generalmente hasta el momento del siniestro.
Y es ahí donde pueden surgir problemas, especialmente si existe una diferencia importante entre el valor declarado y el valor real de los bienes.
¿Por qué es tan importante definirlas correctamente?
Una estimación incorrecta de las sumas aseguradas puede generar:
Infraseguro (asegurar por debajo del valor real)
Sobreseguro (asegurar por encima del valor real)
Expectativas erróneas sobre la indemnización
En el caso del infraseguro, además, puede aplicarse la cláusula de proporción indemnizable, reduciendo el monto que la aseguradora pagará en un siniestro.
Criterios para determinar las sumas aseguradas en seguros empresariales
Para definir correctamente las sumas aseguradas, es necesario conocer los principales criterios de valuación utilizados en seguros.
1) Valor de reposición
Es el criterio más utilizado en seguros empresariales.
Representa el monto necesario para reponer o reparar un bien con otro de características similares, sin considerar depreciación.
Aplica de la siguiente manera:
Inmuebles: costo de reconstrucción o reparación para restablecer su funcionalidad
Mercancías: precio neto de venta según el nivel de la cadena (fabricante, mayorista o detallista)
Productos en proceso: costo de producción al momento del siniestro
Maquinaria y equipo: costo de reposición incluyendo instalación, fletes y gastos asociados
Este criterio busca que la empresa pueda continuar operando en condiciones similares a las previas al siniestro.
2) Valor real
Se obtiene al restar la depreciación al valor de reposición.
Es decir:
Valor de reposición– depreciación= valor real
Este criterio implica que la indemnización considerará el desgaste del bien.
3) Valor convenido
Aplica cuando los bienes tienen características especiales que dificultan su valuación, como:
obras de arte
joyas
edificios históricos
maquinaria antigua
En estos casos, el valor se establece mediante acuerdo entre el asegurado y la aseguradora, generalmente respaldado por un avalúo.
¿Qué criterio usar para definir sumas aseguradas?
En la mayoría de los seguros empresariales, el criterio más común es el valor de reposición, ya que permite restablecer la operación sin considerar depreciación.
Sin embargo, la elección del criterio depende de:
el tipo de activo
la actividad de la empresa
el perfil de riesgo
Definir el criterio correcto es el primer paso para establecer sumas aseguradas adecuadas.
La importancia de una estimación precisa
Una vez definido el criterio de valuación, es fundamental que los valores declarados sean lo más precisos posible.
Una estimación incorrecta puede generar:
sobrecostos innecesarios
o, peor aún, una indemnización insuficiente
Especialmente en escenarios de infraseguro, donde puede aplicarse la proporción indemnizable y reducir el pago del siniestro.
En algunos casos, las empresas optan por esquemas como el seguro a primer riesgo, en donde no se asegura el valor total de los bienes, sino una parte de ello, lo que hace aún más relevante una correcta estimación.
Reflexión final
Definir correctamente las sumas aseguradas no es un ejercicio administrativo, sino una decisión estratégica dentro del diseño de un programa de seguros.
Una mala estimación puede pasar desapercibida durante años… hasta que ocurre un siniestro.
Y en ese momento, la diferencia entre estar asegurado y estar realmente protegido se vuelve evidente.
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