Todo Riesgo vs Riesgos Nombrados
- 28 ago 2018
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 23 feb
Existen dos modalidades principales de contratación para un Seguro Múltiple Empresarial: “Riesgos Nombrados” y “Todo Riesgo”.
Al contratar una póliza empresarial, esta es una de las primeras decisiones que deben tomarse, y puede marcar una diferencia significativa al momento de un siniestro.
La elección de la modalidad de cobertura forma parte de una decisión más amplia dentro de la administración de riesgos empresariales. Si deseas profundizar en cómo estructurar una gestión integral de riesgos en tu empresa, puedes consultar nuestro artículo sobre Administración de Riegos en las Pymes.

Como propietario o administrador de un negocio, el Seguro Múltiple Empresarial es una de las pólizas más relevantes dentro de tu programa de protección. Los activos tangibles —instalaciones, maquinaria, inventarios— representan una parte importante de la inversión de la empresa y están expuestos a múltiples peligros que pueden generar un impacto financiero considerable.
¿Qué tipo de póliza es la adecuada para tu empresa?
Ambas alternativas pueden ofrecer una protección adecuada. La diferencia está en la forma en que opera la cobertura.
“Para poder comparar estas dos opciones, podemos hacer una analogía con la visita a un restaurante: ordenar a la carta o tomar el buffet"
Analicemos como funciona cada modalidad.
¿Qué es una póliza a Riesgos Nombrados?
Una póliza a Riesgos Nombrados cubre exclusivamente los riesgos que estén expresamente señalados en la póliza.
Por ejemplo, si la póliza no contempla el riesgo de explosión, cualquier daño derivado de ese evento no estaría cubierto.
En caso de siniestro, corresponde al asegurado demostrar que el daño fue causado por alguno de los riesgos expresamente listados en el contrato.
Beneficios de la modalidad Riesgos Nombrados
Generalmente es ligeramente más económica.
Permite enfocar la cobertura en riesgos específicos claramente identificados.
¿Qué es una póliza Todo Riesgo?
Una póliza Todo Riesgo cubre todos los riesgos, excepto aquellos que estén expresamente excluidos en las condiciones generales.
Es decir, en lugar de enumerar lo que sí cubre, enumera lo que no cubre.
En caso de reclamación, la carga de la prueba cambia: corresponde a la aseguradora demostrar que el daño deriva de una exclusión específica. Si no logra hacerlo, la reclamación procede.
Beneficios de la modalidad Todo Riesgo
Mayor amplitud de protección.
Más sencilla de interpretar.
Mayor protección ante eventos no previstos inicialmente.
Ventaja técnica en caso de controversia por exclusiones.
Diferencias clave entre Todo Riesgo y Riesgos Nombrados
Característica | Riesgos Nombrados | Todo Riesgo |
Alcance de la Cobertura | Solo riesgos listados | Todos salvo exclusiones |
Carga de la Prueba | Asegurado | Aseguradora |
Protección ante Imprevistos | Limitada | Amplia |
Costo | Generalmente menor | Generalmente mayor |
¿Cuál conviene contratar?
Si tu empresa enfrenta riesgos muy específicos y deseas optimizar el costo al máximo, una póliza a Riesgos Nombrados puede ser suficiente.
Sin embargo, cuando se busca una protección más amplia y reducir la probabilidad de controversias al momento del siniestro, la modalidad Todo Riesgo suele ofrecer mayores ventajas.
En la práctica, la diferencia de prima entre ambas opciones se ha reducido considerablemente en los últimos años.
Es importante tener presente el impacto del subaseguro, ya que una suma asegurada insuficiente puede afectar significativamente el monto de la indemnización.
¿Cómo saber si mi póliza es Todo Riesgo?
Existen dos formas de identificar si un Seguro Múltiple Empresarial es a Todo Riesgo:
a) En algunos casos, en las secciones de EDIFICIO y de CONTENIDOS de la póliza, aparece la Cobertura TODO RIESGO.
b) En otros casos, el producto de la aseguradora es TODO RIESGO. En este caso, es necesario revisar las Condiciones Generales del Producto, específicamente los apartados de Edificio y de Contenidos.
Reflexión final
La elección entre Todo Riesgo y Riesgos Nombrados no es solo una decisión de precio, sino de estructura de protección.
Antes de renovar o contratar una póliza empresarial, conviene preguntarse:
¿Entiendo realmente las exclusiones aplicables?
¿Conozco bajo qué modalidad opera mi póliza actual?
¿Mi empresa podría absorber una pérdida no cubierta?
En especial, resulta relevante analizar el riesgo de suspensión de operaciones, que puede representar pérdidas superiores al daño físico directo.
Un análisis técnico adecuado permite evitar sorpresas cuando más se necesita la cobertura.
Artículo Actualizado 2026








